Multiversidad Mundo Real Edgar Morin

Enter your keyword

Perfil de los egresados universitarios

ANÁLISIS DESARROLLADO POR EL GRUPO DE INVESTIGADORES DE LA MULTIVERSIDAD MUNDO REAL EDGAR MORIN.
21 Mayo / 2013
PANORÁMICA DEL PERFIL DEL EGRESADO UNIVERSITARIO ACTUAL

El perfil del egresado actual incluye los siguientes rasgos distintivos:

  1. Amplias habilidades y capacidades para el desempeño en un campo profesional específico.
    Se alcanzan mediante la atención en el proceso de enseñanza al desarrollo de competencias profesionales generales. Esto permite la movilidad relativamente amplia dentro de una rama de los conocimientos.
  2. Elevada especialización profesional, al interior de sub ramas relevantes del quehacer profesional contemporáneo.
    Se alcanza mediante la atención en el proceso de enseñanza al desarrollo de competencias profesionales específicas. Permite desempeños exitosos dentro de campos cada vez más estrechos de desempeño profesional. Garantiza la focalización en determinadas áreas de interés, casi siempre identificadas como de interés académico, y garantiza la reproducción de especialistas de alto rango y perfil estrecho.
  3. Apertura hacia las problemáticas vinculadas a las NTICs (Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación) y la informatización de la sociedad.
    Garantiza tanto el manejo de herramientas generales, como de otras específicas de las profesiones, que elevan su efectividad práctica.
  4. Limitadas capacidades y habilidades para el diálogo con otros campos profesionales, en particular los opuestos en el binomio ciencias-humanidades.
    Es el costo de la especialización, que descuida el resto de la formación universitaria y produce como efecto de largo plazo, dos debilidades asociadas: 1) la incapacidad para el diálogo con otras especialidades relativamente lejanas. 2) la profundización de la separación en dos “culturas” incapaces de dialogar entre sí, la humanística y la científico-técnica.
  5. Falta de una formación “para-científica”, que complemente el currículo con información de elevada utilidad para el desempeño profesional, concerniente a legislación, economía y procesos económicos, política (en especial de ciencia, tecnología y educación), inserción social de los conocimientos y aplicación de los resultados de la ciencia y la tecnología en la vida social.
    Esta trama curricular prácticamente inexistente en el nivel universitario enfrenta al egresado a una práctica social que demanda conocimientos ausentes, que se buscan entonces mediante la improvisación en la práctica y en algunas actividades de postgrado que los introducen. Se debe en parte a una debilidad de la formación académica práctico-productiva, que tiene un carácter casi siempre formal y complementario; y en parte a la imposibilidad de sobrecargar el currículo universitario intentando incorporar la diversidad de la vida profesional real.
  6. Formación ambiental débil, que apenas rebasa los niveles de información mínimos para superar la educación anti ambiental heredada de la modernidad europea.
    Es una de las debilidades más agudas de la formación universitaria actual que cumple parcialmente con los objetivos de la educación ambiental y la educación para el desarrollo sostenible.

CAMBIOS EN 5, 10 y 25 AÑOS

La caracterización del perfil del egresado universitario que se requiere debe tomar en cuenta las siguientes líneas principales de tensión problemática actual, y su previsible mantenimiento y profundización en los próximos años.

  1. Cambios en el mundo del trabajo y la vida social bajo el influjo del desarrollo tecnológico y el intervencionismo científico.
    Esto implica:
  • La modificación permanente de los requerimientos de habilidades para el trabajo;
  • El cambio de las profesiones bajo la influencia del desarrollo científico y tecnológico, en especial las tecnologías de la información y las comunicaciones.
  • El incremento de los conflictos vinculados al desarrollo y el intervencionismo científico y tecnológico en toda la vida social, incluida la vida privada de las personas;
  • Cambios importantes en las legislaciones para estar al día con respecto a los cambios científicos, tecnológicos y laborales.
  • Cambios de naturaleza económica, política y jurídica que atraviesan todo el tejido social e impactan las universidades y su labor de formación.
  • Ampliación de los procesos de globalización y regionalización.
    Esto significa un reto para los países y las universidades en materia de legislación, regulación, estandarización de los procesos y mantenimiento de las identidades. Por una parte, la globalización implica procesos transregionales ineludibles. Por otra, la formación de bloques regionales se perfila como la estrategia más exitosa de los países para enfrentar esos retos del mundo globalizado. En el caso de México, la pertenencia a Norteamérica y a Latinoamérica presenta un reto doble, por las contradicciones que implican ambas integraciones.
    Otro aspecto relevante de estos procesos radica en los flujos migratorios de fuerza de trabajo, no solo la migración en general, como un proceso relativamente masivo, sino la migración selectiva de la fuerza de trabajo calificada, que incluye los egresados de las universidades. La potencialidad de países emergentes como India, China y Brasil para impactar estos procesos migratorios no debe pasar inadvertida para las universidades.
    Finalmente, la globalización implica una mayor conectividad de las vidas locales y globales, lo que imprime mayor sensibilidad de las sociedades a los cambios que tienen lugar en países y regiones hegemónicas.
  • Polaridad de las diferencias socioeconómicas y sociales.
    Es un rasgo distintivo de las sociedades latinoamericanas que impacta la educación superior en todas sus vertientes, y tiene consecuencias tanto para los procesos como para la calidad de los egresados. La polaridad de las diferencias socioeconómicas y sociales ha sido objeto de atención política con resultados ambivalentes, que incluyen sistemas de educación superior con una amplia base social y garantía de acceso, y sistemas excluyentes, tanto por la forma académica (disrupción entre la enseñanza general y la universitaria que impide el acceso al no estar preparados los estudiantes para carreras que demandan un nivel de conocimientos científicos que la enseñanza previa no garantiza), como por los requerimientos socioeconómicos. La polaridad de las diferencias se encuentra dentro de la educación superior, ya le es inherente, y produce un proceso de exclusión social que de no revertirse en el mediano plazo, incrementará la dependencia tecnológica y científica de los países latinoamericanos.
  • Emergencia a un primer plano de los problemas sociales vinculados a la convivencia y la cohesión social.
    Una de las consecuencias de los procesos de polarización y exclusión social es la afectación sustancial de la seguridad pública, la convivencia y la cohesión social. A las universidades corresponde un papel principal, tanto en la prevención, como en la búsqueda de soluciones a los problemas de esta índole, que emergen a primer plano porque afectan al resto de las problemáticas de la vida social, urbana y rural, aunque se presenten con máxima relevancia en los entornos urbanos, las grandes ciudades y las megalópolis.
  • Tensiones ambientales locales y globales.
    Las tensiones ambientales locales y globales, desde la afectación de la vida cotidiana y los entornos inmediatos, hasta el cambio climático, así como los acuerdos para mitigarlos, adaptarse a ellos y revertirlos cuando sea posible, ocuparán lugares cada vez más prominentes en las agendas políticas, sociales y científicas. Esto incluye procesos ambientales extremos y tensiones sociales, tanto por los impactos de esos eventos, como por los activismos sociales y políticos que desencadenan.
  • Políticas de partido versus políticas de civilización y humanidad.
    Esto significa la consideración de las políticas de inclusión social en la educación superior; las de desarrollo científico y tecnológico propios, con inversión pública y selectiva en ciencia y tecnología; y la consideración de la actual crisis de la política, la representación y la democracia, que implica cambios fundamentales en la sociedad contemporánea. Las políticas de partido, cerradas por lo general a las problemáticas del futuro y la metamorfosis de la humanidad, son incapaces de atender estos retos, y serán sustituidas por políticas de civilización y humanidad que atiendan los problemas locales en su vínculo con las problemáticas globales.

Estos factores están lejos de incluirlo todo, pero permiten caracterizar el tipo de demanda que enfrentan las universidades, tanto para la preparación de los profesionales, como para la transformación del pensamiento y la enseñanza mediante una reforma paradigmática, que habilite un pensamiento capaz de enfrentar el reto fundamental del creciente entretejimiento (complejidad) de los procesos sociales, económicos, científicos, educativos, etc. en la sociedad actual.

Al considerar estas tensiones y el perfil del egresado actual, se puede caracterizar el perfil deseable para un egresado universitario- Este puede servir de base para considerar entonces lo posible a realizar en los próximos 5-25 años.

Sus rasgos distintivos incluirían:

  1. Amplias habilidades y capacidades para el desempeño en un campo profesional específico.
    Como ocurre en la actualidad, se alcanzan mediante la atención en el proceso de enseñanza al desarrollo de competencias profesionales generales. Esto permite la movilidad relativamente amplia dentro de una rama de los conocimientos.
    Requiera de ampliación en dos direcciones: hacia los campos de formación especializada dentro del campo profesional de que se trate, y hacia la problemática humanística y social relacionada con ese campo y sus impactos sociales.
  2. Elevada especialización profesional, al interior de sub ramas relevantes del quehacer profesional contemporáneo.
    Como ocurre en la actualidad, se alcanza mediante la atención en el proceso de enseñanza al desarrollo de competencias profesionales específicas. Permite desempeños exitosos dentro de campos cada vez más estrechos de desempeño profesional. Garantiza la focalización en determinadas áreas de interés, casi siempre identificadas como de interés académico, y garantiza la reproducción de especialistas de alto rango y perfil estrecho.
    Requiere sin embargo de una profundización en dirección a una formación humanística puesta en función de dilucidar los problemas sociales (políticos, económicos, éticos…) correspondientes al área de formación especializada. La profundización implica la superación del estado actual de “complementariedad” formativa que tienen las problemáticas socio-humanísticas.
  3. Apertura hacia las problemáticas vinculadas a las NTICs y la informatización de la sociedad.
    Como ocurre en la actualidad, garantiza tanto el manejo de herramientas generales, como de otras específicas de las profesiones, que elevan su efectividad práctica.
    Requiere además de una contextualización que implique el estudio de como este tipo de cambios tecnológicos producen modificaciones profundas en las actividades profesionales, con énfasis en la actividad profesional específica objeto de estudio especializado.
  4. Profesional con amplias capacidades y habilidades para el diálogo con otros saberes, campos profesionales, y para superar la contraposición del binomio ciencias-humanidades.
    Se requieren para esto cambios organizacionales y curriculares. Los organizacionales atañen a las estructuras universitarias, que deben abrirse a las formas de comunicación y producción de conocimientos interdisciplinarios y transdisciplinarios. Esto significa superar el estado actual de integración cerrada en cátedras y colectivos de investigación y estudios estrictamente disciplinarios.
    Se requieren además, cambios cognoscitivos que formen a los universitarios en la interculturalidad que les permita comprender la diversidad de los conocimientos, de sus fuentes, modos de producción y comprobación y les habilite para un diálogo de saberes práctico, en su vida profesional. Esto significa colocar en el centro de la problemática formativa la educación ambiental que eleve el reconocimiento de la pertenencia, y no la contraposición de los saberes humanos.
    Sin descuidar la especialización, se podrían cimentar los fundamentos de un pensamiento práctico capaz de insertarse en la vida social mediante el diálogo y no la imposición de los conocimientos al margen de la sociedad. Se favorecería en primer lugar el diálogo con otras especialidades relativamente lejanas, y simultáneamente, la superación de la separación de las tres culturas (científico-técnica, humanística y digital).
  5. Amplios conocimientos (acerca del entorno de inserción social de la profesión: jurídico-normativo, político y social) y habilidades para un desempeño en el contexto social.
    Ambos alcanzables mediante la instrucción en estas materias, pero sobre todo, mediante una práctica profesional intensiva en el entorno laboral real.
  6. Profesional con conocimientos acerca de la problemática ambiental local y global, que se traducen en habilidades para un desempeño profesional ambientalmente sostenible.
    Este propósito no es alcanzable de manera completa en un plazo de 5 a 10 años, pero podría alcanzarse medianamente en un plazo superior. Los primeros pasos se darían en el terreno de la información y los conocimientos básicos, que es el terreno abonado en la educación actual, pero deberían realizarse desde dentro de la formación profesional en busca de estrategias que superen el intervencionismo científico y tecnológico contemporáneo, de carácter anti ambiental.

PERFIL PARA EL SECTOR EMPRESARIAL

En el caso del sector empresarial, sobresalen tres asuntos:

  1. La atención diferenciada a las problemáticas de ciencia, de tecnología, y humanidades.
    Se requiere una atención diferenciada a la problemática de ciencia y tecnología, pues la que existe en la actualidad privilegia el éxito inmediato, y contribuye a que la educación superior continúe a la zaga de los desarrollos científicos y tecnológicos.
    Por otra parte, la atención a las humanidades separada de la ciencia y la tecnología, responde más a un intento de bajar costos, que a las necesidades sociales, lo que profundiza la contradicción entre lo que la sociedad demanda y lo que ofrecen las instituciones de educación superior.
    Este tipo de contradicciones no podrá resolverse sin acuerdos políticos que contribuyan a que en lo económico se alcancen formas mixtas de financiamiento que permitan la sustentabilidad de instituciones de educación superior públicas, privadas (incluidas asociaciones civiles) y mixtas.
  2. La compatibilización de los propósitos inmediatos con los de mediano y largo plazo.
    En la actualidad predominan los propósitos de corto plazo, que atienden demandas públicas de rápida titulación y muy limitada efectividad ante los cambios en el mercado laboral y el carácter estrecho de los perfiles de formación especializada. Se requiere una reorientación que permita compatibilizar ambos propósitos de frente a las necesidades sociales y las tensiones señaladas antes.
  3. El entretejimiento de las problemáticas cotidiana, económico mercantil, política, social y científico-tecnológica.
    La visión de corto plazo tiende a separar las problemáticas económico-mercantil y política del resto, con predominio de las primeras en las agendas, y el menosprecio de las terceras y cuartas. Esto tiene costos elevados a largo plazo, porque separa a los egresados de la generación de conocimientos, los coloca en situación de dependencia con respecto a los conocimientos que se generan en la ciencia y la tecnología foráneas, y los descontextualiza de la sociedad concreta.
    El esfuerzo que se requiere en esta dirección es vital para el sector empresarial, que se nutre de egresados de programas de administración de empresas que están orientados hacia la rápida titulación y una proyección global que no siempre está contextualizada, lo que la vuelve “débil” con respecto a las necesidades de innovación y crecimiento.
    Se requiere un esfuerzo formativo en la dirección de formar liderazgos contextualizados simultáneamente en los entornos locales y globales, y sean capaces de trabajar con el tejido social donde concurren como una realidad interconectada y no como estructuras separadas la vida cotidiana, lo económico mercantil, lo político social y científico-tecnológico.

DINÁMICA DE LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA Y LA ESTRUCTURA DE LOS SISTEMAS EDUCATIVOS EN LOS PRÓXIMOS 10-25 AÑOS

Los cambios en los perfiles que hemos señalado antes, implican que la educación universitaria deberá atemperarse a los cambios productivos, tecnológicos, científicos y sociales, y simultáneamente deberá contribuir ella misma al redireccionamiento de esos cambios.

La estructura de los sistemas educativos cambiará en la medida en que cambien los agrupamientos regionales y globales, y en la medida en que se introduzcan vertientes que hagan posible la concreción de los perfiles profesionales pertinentes en las nuevas situaciones.

Es previsible esperar:

  1. Una mayor coherencia entre los subniveles de los sistemas educativos, para que la educación superior reciba estudiantes mejor preparados en los niveles previos.
  2. Una ampliación de la base social de la educación superior, pues la sociedad requiere de sus ciudadanos preparación de nivel universitario para un desempeño óptimo, por lo que la educación superior no tendrá que ser necesariamente un nivel de especialización, sino que podrá recuperar su lugar como parte de un sistema educativo orientado a la preparación para la vida social.
  3. La diversificación (especializada) y ampliación institucional, que supere la separación absoluta y la falta de atención a las problemáticas humanísticas y científico-técnicas en las instituciones actuales.
  4. La elevación del lugar de las humanidades en los currículos, para atender los crecientes problemas de naturaleza social que acompañan los avances científicos y tecnológicos y los desafíos de la globalidad.
  5. La elevación de la calidad del proceso en la medida en que crezca su internacionalización en los marcos de acuerdos regionales y globales.

¿CUÁL SERÍA LA ACCIÓN MÁS ESTRATÉGICA PARA CONVERTIR A MÉXICO EN EL MODELO EDUCATIVO PARA LATINOAMÉRICA?

Son acciones estratégicas en esta dirección:

  1. La integración del sistema de educación en todos sus niveles, para reorientarlo de la preparación para el mercado de trabajo –predominante en la actualidad–, a la preparación para la vida.
  2. La ampliación de la base social del estudiantado universitario, mediante el punto anterior, y una garantía de amplio acceso.
  3. La orientación simultánea de la enseñanza superior hacia lo humanístico y científico-técnico, sin contraponer ni descuidar ninguna de estas vertientes integrándolas en el proceso de formación especializada.
  4. La definición de una agenda precisa para la inserción en el entorno regional (Norteamérica y/o Latinoamérica) y global.

×
Click dentro del folleto para ampliar y en la esquina inferior derecha e izquierda para avanzar y regresar

×
Click over the brochure to make zoom and at any corner to go forward and backward

×