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Comentarios bibliográficos - Un ensayo memorable: “Antropología de la libertad”

Hace dieciocho años, la Gazeta de Antropología* publicó un ensayo de Edgar Morin titulado “Antropología de la libertad”.

El resumen y las palabras claves que lo describen nos presentan una aguda reflexión sobre la libertad, entendida como posibilidad de elección. ¿Cómo es posible esa elección? es la pregunta central que sirve de hilo conductor, y la relación compleja entre autonomía y dependencia, el nudo conceptual que permite a Morin un planteamiento original, actual y pertinente a una de las grandes preguntas de la filosofía a lo largo de su historia. Pero lo dicho, por seco y terminológico pasa por alto uno de los valores más importantes de este singular texto: la belleza de su escritura. Belleza formal de una estructura de párrafos diminutos y concisos, donde no sobran ni faltan palabras evocadoras, y belleza del decir, de un autor que encuentra en el obstáculo la posibilidad de salvarlo, puesto que la relación compleja radica precisamente en la unidad de lo diferente, en la necesidad de las dependencias para la autonomía, a la vez que esas dependencias y las servidumbres que implican podrían conducir a los sometimientos capaces de aniquilar la autonomía.

Encontrar un texto profundo y a la vez ameno y bello suele ser una rareza en este mundo donde la banalidad y la superficialidad han tomado la delantera. Se nos suele considerar con demasiada frecuencia no lectores ávidos de comunicación e interlocución inteligente, sino solo consumidores de textos. No es así en Morin.

El interlocutor humano se invoca a cada paso, en este texto que, a no dudarlo, es un ejercicio de pensamiento profesional, pero que no está dirigido exclusivamente al profesional de las ciencias sociales, la antropología o la filosofía: se dirige a la persona reflexiva que no tiene por qué ser profesional para comprenderle, pues la libertad es un anhelo, una preocupación, y una orientación reflexiva y práctica para los seres humanos.

Un rápido recorrido por “el imperio del medio”, “la influencia de los genes”, “el imperio sociológico y la influencia cultural”, coloca el ámbito de los constreñimientos y condicionamientos de la acción y la elección humanas. Nos ubica en el dominio de las ataduras y las dependencias. A ello se añade la reflexión sobre el sometimiento de los humanos a “sus dioses y sus ideas”.

Nos conduce nuestro autor, de los condicionamientos al esbozo de los “caminos de la libertad”, que no se producen anulando los condicionamientos, sino a través de ellos y con ellos. Así llega al “el nudo gordiano” del asunto:

Y sin embargo la autonomía humana y las posibilidades de libertad se producen, no ex nihilo, sino por y en la dependencia anterior (patrimonio hereditario), la dependencia exterior (ecológica), la dependencia superior (la cultura), que la coproducen, la permiten, la alimentan, a la vez que la limitan, la subordinan, y corren permanentemente el riesgo de someterla y destruirla.

Es un nudo que reúne “una dialógica de azar, necesidad y autonomía”.

En la mejor tradición del pensamiento humanista francés y el librepensamiento destaca Morin la importancia de las “libertades del espíritu”, como “la sede de la sujeción y la sede de la libertad”.

La danza de la libertad permite a Morin finalizar recordándonos la doble condición de “despiertos y sonámbulos”, puesto que …

“Somos autómatas, sonámbulos, posesos, pero podemos ser conscientes de nuestro sonambulismo, de nuestros automatismos, de nuestras posesiones. Somos máquinas la mayoría de las veces triviales, pero somos también sujetos conscientes capaces de autoafirmarnos y, por ello, somos también máquinas no triviales. En cierto modo, podemos tomar posesión de lo que nos posee. El bucle de doble posesión prolonga y transforma el bucle de autonomía/dependencia. La autoafirmación del sujeto se apropia de lo que lo posee sin dejar de ser poseído.

Lo mismo que podemos poseer el amor que nos posee, el sujeto consciente puede poseer lo que lo posee.

La consciencia, emergencia de tantas posesiones poseídas, de tantas dependencias productoras de autonomía, metapunto de vista reflexivo de sí sobre sí, metapunto de vista del conocimiento del conocimiento, es la condición de la libertad humana.

La autoafirmación del sujeto (subjetiva) es el acto en el cual toma posesión de sus posesiones, el acto de apropiación de su destino. En la consciencia, se da el acto de autoafirmación del sujeto, y en el acto de autoafirmación del sujeto humano, se da el acto de autoafirmación de la consciencia.”

¿Has leído este texto de Morin?

Lo recomiendo.

El inicio de año es época propicia para reflexionar sobre la belleza de vivir y el sentido que puede tener para cada quien el mundo en que vive, la humanidad a que pertenece, y el planeta que habitamos.

El tema es tan acuciante y evocador como lo fuera en los inicios del filosofar humano, o hace dieciocho años cuando se publicó este texto de Edgar Morin.

Cabría pensar en cómo continuar haciendo posible la línea final del texto, que nos convoca a la acción:

“La libertad alcanza su mayor fuerza cuando está poseída por el espíritu de libertad. Su mayor capacidad para afrontar lo sagrado sólo la logra cuando ella misma es sacralizada.”

Carlos J. Delgado

10 de enero de 2018

_________________________

* Gazeta de Antropología Nº16, 2000 http://www.ugr.es/%7Epwlac/G16_01Edgar_Morin.html

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